Si en tu edificio se quiere llevar a cabo una obra de estas características es importante saber qué permisos van a ser necesarios para llevarla a cabo. Los ayuntamientos son los que tienen toda la potestad en este terreno, no obstante, hay una normativa estatal que fija unas pautas en las que se basan prácticamente la totalidad de los ayuntamientos de España.

Con esto, queremos decir que en cada localidad puede haber matices en cuanto a las normativas de rehabilitación de fachadas e incluso pueden variar los pagos de las tasas, pero en el fondo todas serán bastante parecidas. Es importante saber si se trata de obras menores o de obras mayores ya que las exigencias van a variar mucho en función.

Obras menores y obras mayores

Las obras menores son pequeños arreglos que se llevan a cabo pero que no suponen modificaciones importantes. Pequeños detalles para los que en muchos casos no hacen falta licencias. Por el contrario, las obras mayores sí necesitan de licencias y en muchos casos de un proyecto elaborado por un arquitecto o por un arquitecto técnico.

Las obras de rehabilitación de una fachada son obras mayores y por eso necesitan, para empezar, de un proyecto de obra elaborado por un arquitecto. En este proyecto debe de incluirse un estudio sobre la seguridad y la viabilidad de la obra de rehabilitación. Se trata de que haya un plan de riesgos claro.

También necesitaremos solicitar los permisos para la obra y presentar el presupuesto de la empresa que la vaya a llevar a cabo.

Otros permisos

Además de los permisos que hemos señalado es posible que haya que pedir otros a mayores, como un permiso de ocupación de la vía pública y/o para la colocación de andamios. Por supuesto, la empresa tiene que tener un seguro de responsabilidad civil al día para el caso de que ocurra un accidente.

Todos estos papeleos tienen un coste que en algún caso puede depender del tiempo que vaya a durar la obra. Por eso es importante que la empresa garantice fechas fijas de inicio y de finalización del trabajo.

Los permisos tienen una fecha de caducidad. Si por lo que fuera la obra se retrasara, habría que gestionarlos de nuevo y abonar otra vez todas las tasas, por lo que es muy importante contratar a una empresa muy seria, capaz de llevar a cabo el trabajo con la máxima profesionalidad y que además cumpla plazos.